Se empieza a ver la luz, pero todavía queda camino. Tras casi dos meses en confinamiento, empezamos a poder pisar la calle de nuevo. Y aunque todo sigue en el mismo sitio, todo parece diferente. El canto mañanero de los pájaros, la hierba tomando bancos, caminos y carriles bici… Sensación extraña tras tanto tiempo entre paredes, pero también de alivio y libertad moderada. A continuación dejo unas imágenes tomadas a primera hora de la mañana del 2 de mayo en el entorno del Puente Romano de Salamanca. El poder seguir respirando al aire libre y captando imágenes depende de la responsabilidad de todos. Cuídense y sean responsables:
Desescalando, que es gerundio
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